“Terminator 2” cumple 30 años: un doloroso accidente en el set, la lesión permanente de Linda Hamilton y los efectos especiales que cambiaron al cine

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La película protagonizada por Arnold Schwarzenegger sigue tan vigente como el primer día.

Hay una frase que dice “las segundas partes nunca fueron buenas”. Terminator 2: El juicio final es la prueba de que ese axioma no se cumple en todos los casos. La película dirigida por James Cameron y protagonizada por Arnold SchwarzeneggerLinda Hamilton, Robert Patrick y Edward Furlong celebra los 30 años desde su estreno y parece no haber envejecido ni un día. Su realización, impecable desde lo técnico, resiste el paso del tiempo por lo que significó: un cambio profundo en la manera de usar efectos digitales que cambió al cine.

En su génesis, además, hubo situaciones complejas como lo mal que la pasó el doble de Schwarzenegger en varias secuencias accidentadas, la lesión permanente en el oído que le quedó a la actriz que encarnó a Sarah Connor y lo difícil que era en el set James Cameron, su realizador.

“Terminator 2: El juicio final” cambió las reglas del juego para los efectos especiales

La década del ‘80 son años de animatronics. En cualquier género que se busque se va a encontrar a alguno de estos elementos, terror, comedia, ciencia ficción o acción. Los CazafantasmasLa cosa del otro mundoCrittersGremlins Bettlejuice tienen algo que los une: en cada una de ellas hay muñecos que son articulados mecánicamente. Esta era la manera en la que tenían los realizadores para idear las escenas y los personajes más delirantes.

A fines de los ‘80, la digitalización de la imagen era un sueño de unos pocos. Cameron vio antes que muchos lo que podía lograr al mezclar efectos especiales en el set con manipulación de la imagen por intermedio de una computadora, lo que se llama CGI (Computer Generated Imagery). Fue él quien en 1989 experimentó esta técnica inexplorada en El abismo. En el film de Ed Harris y Mary Elizabeth Mastrantonio logró darle vida a los seres que vivían en el fondo del océano a través de un software. Algo empezaba a cambiar en el cine.

Al llegar la década del ‘90, con el germen digital plantado en El abismoCameron se la jugó. Mientras que el personaje de su película anterior solo se mostraba en pantalla 75 segundos, el villano de Terminator 2: El juicio final, encarnado por Robert Patrick, debía transformarse casi de manera permanente en cada secuencia de acción. El director encomendó la tarea a Industrial Light and Magic, la empresa fundada por George Lucas. Al principio, no estuvieron convencidos de que sería efectivo, pero al final se despacharon con 50 tomas con este tipo de efectos, un número altísimo para ese momento.

Robert Patrick es el villano de “Terminator 2: El juicio final”. (Foto: Carolco Pictures)

La novedosa manera de intercambiar efectos hechos a través de una computadora con los realizados en el set es una de las distinciones que elevaron al film por encima del resto. Según el sitio Box Office Mojo, con un presupuesto alto de 100 millones de dólares recaudó más de 500 millones en todo el mundo, una cifra impactante para una secuela.

La otra clave es la dinámica de la trama, una road movie imparable que se respalda en la química de su elenco, el carisma particular de Schwarzenegger y las explosivas secuencias de persecución que no bajan nunca su velocidad.

El doble de riesgo de Arnold Schwarzenegger tuvo un doloroso accidente

Además de las secuencias en las que se usó CGI, la película está inundada de fuego, tiros, piñas, helicópteros, autos y motos circulando a alta velocidad. Uno de los que no la pasó nada bien fue Peter Kent, el doble de riesgo que trabajó junto a Schwarzenegger durante 15 años.

El especialista suplantó al actor en cada momento extremo que se ve en la pantalla. Una de las escenas más conocidas que hizo fue en la que el personaje del T-800 sale disparado cuando el camión en el que va vuelca en una fundidora. Kent estaba colgado de un arnés que lo protegía, pero el cable sujetó más fuerte de lo habitual sus genitales. “Dijeron ‘corte’ y yo estaba colgado del arnés y pedía por favor que cortaran el lazo. Cuando lo hicieron, caí al suelo vomitando por todos lados. No estuvo nada bueno”, recordó Kent, en una entrevista que en 2017 le hizo el sitio I Newspaper.

Peter Kent, el doble de Arnold Schwarzenegger, cuando rodó un impresionante salto con una moto en “Terminator 2: El juicio final”. (Foto: archivo Lighstorm Entertainment)

Después recordó también que James Cameron no fue un tipo fácil de llevar. “No es un gran comunicador de lo que piensa. Tiene una visión y de alguna manera cree que la gente va a pensar igual que él por ósmosis. Obvio que esto no pasa”, reflexionó.

Otro momento difícil para Kent fue el del maquillaje, una tortura que tenía que padecer en cada toma. “Fue un infierno, porque se te salía la piel. Al departamento de maquillaje no le importaba y a Jim (Cameron) tampoco. Mi piel sufrió por eso y tengo suerte de no haber tenido cáncer de piel hasta ahora”, comentó.

Linda Hamilton, como Sarah Connor, en “Terminator 2: El juicio final”. (Foto: archivo Carolco Pictures)

Si bien gracias a muchas de las escenas que encabezó en el rodaje Kent se hizo un lugar muy importante en Hollywood, el canadiense dejó una opinión no tan buena sobre lo extenuante que fue participar en Terminator 2: “Hubo varias lesiones en el camino, pero tuve mucha suerte de no haberme lastimado de manera importante. Trabajar seis meses en esa película fue más agotador que cualquier otra cosa”.

Linda Hamilton quedó con una lesión permanente

Además de Schwarzenegger, la otra estrella que se luce es Linda Hamilton. La actriz tuvo un entrenamiento muy fuerte para mostrarse como una Sarah Connor diferente y mucho más fuerte que la de la primera película. Mientras que la del film de 1984 era inocente y débil, a la de la secuela la internación en una clínica psiquiátrica la cambió de manera radical.

En la escena en la que el T-800 entra el hospital junto a John Connor a salvarla, el T-1000 encarnado por Robert Patrick va rumbo a matarla. Cuando ella, su hijo y el Terminator bueno se meten en el ascensor, el cyborg villano los ataca con varias armas y ellos, desde el cubículo, disparan. Los tiros que hubo allí le provocaron una lesión permanente en el oído.

“Estábamos filmando una escena en un ascensor y me había olvidado de ponerme los tapones para los oídos. Las puertas se cerraron, teníamos escopetas y empezamos a disparar y de repente sentí que agonizaba. Caí de rodillas de dolor. Pensé que me habían disparado”, detalló Hamilton, en una entrevista con una desaparecida publicación mensual de la tienda de alquiler de películas Blockbuster.

La intérprete dijo que lógicamente no era munición real lo que usaban, pero que el sonido fue ensordecedor. “El ruido era tan intenso, tan extremo, que nunca lo olvidaré. Así que me caí al suelo, pero pensé ‘nadie se da cuenta, nadie se detiene’. Así que me levanté de nuevo, tomé mi arma y seguí adelante. Eso era lo más profesional que se podía hacer. Pero dolía como el infierno. Hasta el día de hoy tengo una pérdida auditiva grave en un oído”, comentó.

Lejos de ser una continuación más, Terminator 2: El juicio final forjó su personalidad cinematográfica a partir de sus efectos, su trama atractiva, con la música de fondo de Guns N’ Roses. Porque las segundas partes pueden ser mejores que las primeras.

Tomado de TN 


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