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Beneficios de la reconciliación entre Colombia y Venezuela

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El pasado martes 1 de noviembre, los presidentes de Colombia y Venezuela se reunieron de manera privada en la ciudad de Caracas para formalizar la reconciliación diplomática entre ambos países. Después de diez años de una relación voluble y tres años de incomunicación total, este hecho consolida un proceso gradual de acercamiento llevado a cabo por ambos gobiernos en los últimos tres meses y que tiene ya varios logros.

Ante la avalancha de comentarios negativos sobre el encuentro, es necesario resaltar los beneficios que en materia política, social y económica supone este hecho para las poblaciones de ambos países. A continuación, haremos un breve repaso sobre dos beneficios de este (re)encuentro histórico.

Reapertura de la frontera y cierre de trochas ilegales

El pasado 28 de octubre, Gustavo Petro oficializó la reapertura del Puente Internacional Simón Bolívar ubicado en la frontera de Venezuela con Cúcuta, Norte de Santander. Esta decisión supuso, así mismo, el mandato de cerrar las llamadas trochas ilegales entre ambos países, una problemática que ha afectado a la  población aledaña y al comercio de mercancía y que, así mismo, perjudica de sobremanera la economía local y nacional. Como bien lo señalan Isayen Herrera y Julie Turkewitz en un artículo para The New York Times “la ruptura ha acabado con miles de millones de dólares en comercio legal, lo que alimenta el comercio ilegal y sin impuestos a lo largo de los muchos caminos rústicos que bordean la extensa frontera de los países”. Así mismo, el mandatario colombiano declaró en la rueda de prensa posterior a la reunión con Nicolás Maduro que “No abrimos ese puente para que los vivos en las trochas ilegales se enriquezcan, así que vamos a hacer cambios drásticos de este lado y voy a solicitar cambios de ese lado”.

Foto tomada de Opinión Caribe.

También, unas semanas atrás, Germán Umaña,  Ministro de Comercio, Industria y Turismo de Colombia, anunció el interés del Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) que, con su programa especial para las fronteras, “está trabajando junto con el gobierno nacional para financiar o asesorar técnicamente  la implementación de corredores para promover las exportaciones, se promoverá la siembra de cultivos (principalmente maíz) en la frontera, en busca de avanzar hacia la seguridad alimentaria y el enfrentamiento de la carestía de este tipo de productos, y se impulsará el turismo”. El desarrollo de este proyecto traerá bastantes beneficios en materia económica y social para ambos país, y resulta bastante beneficioso para afrontar la posible recesión económica mundial del próximo año -anticipada por la valorización desaforada del dólar estadounidense-.

Restablecimiento del transporte aéreo

El pasado miércoles 9 de noviembre aterrizó el primer vuelo comercial entre Colombia y Venezuela luego de tres años. “Hoy, por primera vez en la historia, Satena hace un vuelo internacional, pero no cualquier vuelo, no a la Florida, no Aruba, lo hizo para restablecer la hermandad entre Colombia y Venezuela”, declaró el Ministro de Transporte de Colombia, Guilleremos Reyes, una vez finalizado el vuelo. Así mismo, el pasado lunes 7 de noviembre sucedió lo contrario: llegó el primer vuelo de la aerolínea Turpial, procedente de Caracas, Venezuela, al aeropuerto El Dorado de Bogotá. “Hay un interés muy grande de los venezolanos y los colombianos para volar entre los dos países, esto significa un comercio aéreo relevante. Por otro lado, hay grandes oportunidades de turismo, intercambio comercial que esperamos se vaya consolidando”, dijo Francisco Ospina Ramírez, director de la Aeronáutica Civil.

Foto tomada de Infobae.

Si bien estos permisos se vienen gestionando desde el pasado mes de abril, en los últimos meses de gobierno del expresidente Iván Duque, el proceso de reconciliación adelantado por el gobierno de Petro y Márquez ha permitido un desarrollo más óptimo y con su formalización puede llegar a ser más provechoso. En este sentido, el Ministro de Comercio expresa optimismo ante estas posibilidades y, de haber pasado un mes de la reapertura total de la relación bilateral, estima que en este año se complete la cifra de 800 millones de dólares. Así mismo, de acuerdo a la Revista Semana, “En el cuatrienio, según expresó Umaña, se estaría llegando a los 4,5 mil millones, lo que equivaldría ya al 65-70 % de los números en el comercio bilateral que se tenía en la mejor época de la relación entre las dos naciones (cerca de 8.000 millones de dólares)”. Pero, además del cuantioso beneficio para las economías de ambos países, también supone la tranquilidad de muchas personas que ya no se verán obligadas a transitar entre ambos países a través de canales ilegales, los cuales suponen un riesgo inmenso para la vida y la integridad de las poblaciones por su infraestructura inestable y la presencia de bandas criminales y grupos armados.

Algunas conclusiones

La conversación entre Petro y Maduro no solo representa un alivio para las habitantes de la frontera entre los dos países, sino también la reapertura de una serie de oportunidades en materia económica que pueden consolidarse como una alternativa ante la compleja problemáticas del alzar dólar y la devaluación del peso colombiano en el contexto de una recesión económica mundial. Reducir el encuentro entre los dos mandatarios a una conspiración que busca imponer un régimen político-económico en latinoamérica y el mundo no solo es impreciso y arcaico -como bien se sabe en la actualidad, este proyecto murió con la caída del Muro de Berlín hace 33 años-, sino que también es irresponsable porque genera angustia y zozobra a partir de la desinformación y la creación de escenarios lejanos a nuestra realidad inmediata. Por el contrario, y como lo dijo Heráclito Landinez en una entrevista para la Revista Semana, resulta más provechoso observar las posibles soluciones que este acercamiento puede ofrecer ante las diferentes problemáticas compartidas, tanto internas como externas. Que los gobiernos de Colombia y Venezuela estén dispuestos al diálogo y a la reconstrucción de sus relaciones permite vislumbrar un panorama de soluciones independientes de otras problemáticas globales, como lo son las consecuencias de la guerra rusoucraniana y la pandemia por COVID-19.

También es necesario señalar que, contrario a declaraciones como las de Paola Holguín, Enrique Gómez y Francisco Palimieri, el hecho de Gustavo Petro haya buscado conversar con Nicolás Maduro no significa que apoye y leigitime la violación de derechos humanos perpetrada por el gobierno venezolano contra sus habitantes. Todo lo contrario: busca beneficiar principalmente a la población, tanto venezolana como colombiana, que se encuentra atravesada por una multiplicidad de problemáticas y conflictos, y esto es consecuente y se hace evidente con las decisiones que se han tomado hasta ahora y la agenda que se tiene planeada. Así mismo, el hecho de que Nicolas Maduro haya aceptado reintegrarse y acatar los dictámenes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, y que esto haya sido gracias a la presión del nuevo gobierno colombiano, es una prueba de ello. Y, por otro lado, iniciativas como la reapertura de la frontera no solo benefician en materia económica,  sino humanitaria.


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