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Breve historia del sangriento ESMAD

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Por: Alejandra Saavedra (@alejitaCanl)

El ESMAD es la unidad antidisturbios (Escuadrón Móvil Antidisturbios), creada en 1999 durante el gobierno de Andrés Pastrana, uno de los periodos más agudos de la guerra en Colombia. Depende de la policía y está adscrito al Ministerio de Defensa. Aunque fue fundado bajo un decreto transitorio, el expresidente Álvaro Uribe (2002-2010), padrino político de Duque, lo formalizó y creó el curso que capacita a los agentes de esta unidad. Entre 1999 y 2018, las acciones del bloque policial produjeron la muerte de 18 personas solo en Bogotá, según la ONG Paz y Reconciliación. Pero los reportes oficiales muestran que la mayoría de las intervenciones de este escuadrón han sido en el departamento del Cauca, zona de presencia guerrillera e indígena.  Durante los últimos años, el ESMAD realizó operaciones de desalojo de propiedades: 1.154 entre 2013 y 2015, según cifras oficiales. 

 

Cientos de agentes de este cuerpo policial han sido procesados por infracciones disciplinarias. Hasta 2015, la Fiscalía había procesado casi 40.000 casos, de los cuales solo 18 resultaron en condenas. El ESMAD ha sido denunciado por tortura, empalamientos, violaciones, uso de armas de fuego convencionales y no convencionales (como granadas dispersoras o recalzadas hechas con objetos contundentes o filosos, como el que mató a Dylan Cruz), e incluso el asesinato de algunos manifestantes, entre ellos el joven Nicolás David Neira Álvarez, de 15 años de edad, asesinado en el día del trabajo del 2005 a causa de golpes contundentes producidos por sus agentes, por el cual el Juzgado 37 Administrativo de Bogotá impuso una millonaria condena al Estado Colombiano. En total se contabilizan hasta el momento 34 muertes a causa de las acciones del ESMAD, incluyendo a algunos menores de edad, sin incluir las víctimas recientes del paro nacional, ya que aún siguen bajo investigación. 

 

Los agentes antidisturbios están equipados con lanzadores de proyectiles múltiples que pueden disparar balas de salva, gases lacrimógenos, aturdidores y bolas de paintball.

 

En 2019, el Ministerio de Defensa, en cabeza del exministro Guillermo Botero, impulsó la creación de pelotones antidisturbios, que son unidades militares para “controlar multitudes, protestas sociales y apoyar a la policía cuando las situaciones se sobrepasen”. Los integrantes de estos pelotones son soldados que fueron entrenados para ser contraguerrilla. Ambos pelotones están funcionando en Bogotá a través de los batallones de Policía Militar número 13 y 15.  Es decir, estos agentes están preparados para una guerra, pero contra el pueblo inerme. Una guerra desigual.

Hasta noviembre de 2019 se denuncian 19 muertos por acciones del ESMAD desde su creación en 1999. Un estudio de la Universidad de Los Andes establece la cifra en 20 personas muertas, la policía lo niega, como siempre.​  Según la ONG Temblores,  la cifra sobrepasa los 30.  Algunas ONG reportan que el número ascendería a 59 casos que correponderían a homicidios culposos o dolosos, aunque la cifra es hasta ahora incierta si se le suma las muertes que han causado en este paro nacional. Eso sin contar los cientos de heridos y otros que quedaron mutilados de su visión de por vida.

Los ojos que les saca el Esmad a los jóvenes

EL ESMAD sigue vigente a pesar de que se han presentado demandas y denuncias públicas en su contra por el uso excesivo de la fuerza y la violación a los derechos humanos, a la protesta social, agresiones a la prensa y a la autonomía universitaria. La defensoría del pueblo se ha pronunciado varias veces, lo mismo la comunidad internacional, y han condenado sus abusos, pero no lo quieren desmontar porque en primer lugar son los guardianas del establecimiento, y en segundo lugar, este representa un negocio millonario, por poner un solo ejemplo: Entre 2017 y 2021, 20 entidades estatales suscribieron al menos 30 contratos y dos órdenes de compra por $45.684.261.058 para adquirir armas de letalidad reducida y elementos de dispersión de multitudes, según el SECOP I. Pese a su supuesta no letalidad, parte de los dispositivos han sido usados por algunos agentes de la Policía y el ESMAD para disparar contra civiles. Las proveedoras fueron siete compañías, una de ellas investigada por la Procuraduría. El monto total de los procesos equivale a comprar unas 1’030.039 vacunas de Pfizer, a 12 dólares cada una.

Los millonarios contratos de armas “no letales” para la Policía y el Esmad

Recientemente el gobierno adquirió los cohetes VENOM, de gran peligrosidad.  Los mismos fabricantes del VENOM, esa arma que parece sacada de alguna película de guerra y que ya ha dejado víctimas mortales, recomiendan que NUNCA se debe usar desde el piso sino en una plataforma como las de la tanqueta porque se vuelve letal; sin embargo, los agentes del ESMAD hacen lo opuesto para causar el máximo daño a los manifestantes.

La táctica para deslegitimar la protesta es infiltrarse en ella y causar vandalismo para culpar a los manifestantes. Videos hay por montones donde se ve a miembros del ESMAD o de la policía causando destrozos. Las cifras y hechos demuestran contundentemente una cosa: El sangriento ESMAD debe desaparecer.

Los “infiltrados” de la protesta estudiantil

 

 


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