Duque, ¿el nuevo Pedro Juan Moreno?

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Por: Camilo Arteaga Durán (@EpicuroDeSamos_)

Mi opinión personal me dicta que no existió tal atentado a Duque, pero, si existe una posibilidad de que sea cierto, existe también la posibilidad  —muy alta— de que Uribe esté detrás de dicho acto.  ¿A quién puede interesarle sacrificar a Duque, sino es a quienes quieren perpetuar la tiranía, generar caos y violencia para vender orden y seguridad …democrática?  Exacto: a su partido y sobre todo a su jefe, ya que la perpetuidad de los mandatos de Uribe perpetúa también su repudiable impunidad.  Pero la cosa no para ahí, pues Uribe está señalado e investigado por el asesinato de su antiguo confidente Pedro Juan Moreno Villa, ya que se le había convertido en un problema para su reelección.  Mediante un supuesto accidente en helicóptero —vaya coincidencia— lo eliminaron para eliminar así los obstáculos que le impedían a Uribe reelegirse, según lo asegurado por Vargas Lleras y Rodrigo Lara Restrepo y, desde luego, por el encadenamiento lógico de los hechos.

Veamos:

Moreno fue el hombre que más cosas le sabía a Uribe, pues fue su secretario en la gobernación de Antioquia. Se sabe por testimonios de varios paramilitares que Moreno era parte orgánica de ellos, íntimo de los Castaño, Mancuso y otros.  Según los testimonios, Moreno se reunía con ellos para planear masacres y asesinatos selectivos. Todo aquel que denunciaba al entonces gobernador era blanco seguro de la furia paramilitar. Casos emblemáticos de esta fueron, por citar solo unos, el del abogado y defensor de DDHH Jesús María Valle, el del abogado y defensor de DDHH Eduardo Umaña, el de los activistas sociales y medioambientales Elsa Alvarado y Mario Calderón, o el del humorista Jaime Garzón (según lo asegurado bajo gravedad de juramento por el paramilitar Francisco Villalba), entre otros.

Pero Moreno no solo estaba involucrado, junto con Uribe, en estos casos, sino en muchos más, como las masacres de Ituango, El Aro, La Granja, San Roque, Cañaveral, donde murieron cientos de personas no sin antes infligirles las más despiadadas y monstruosas torturas. Además, Moreno estaba involucrado en el abasteciendo de químicos para elaborar cocaína en zonas de dominio paramilitar, especialmente en el nordeste antioqueño.

Moreno apoyó fuertemente a Uribe cuando se lanzó a la presidencia, pero este no le dio el Ministerio de Defensa ni la dirección del SIC (Servicio de inteligencia Colombiano, ideado por Moreno), los cuales le había prometido. Incluso lo sacó de su nómina. Moreno se sintió traicionado y se alejó de Uribe, emprendiendo una venganza: denunció la corrupción de su gobierno. Cinco altos funcionarios renunciaron y la estabilidad de ese mandato tambaleaba. Moreno se había convertido en una piedra en el zapato para el presidente.

ASESINATO DE MORENO

Así lo estableció la Fiscalía años después del supuesto accidente en un helicóptero en la selva del Chocó —¿otra coincidencia?—, cuando Moreno hacía campaña para el senado en 2006.  La Aerocivil, dirigida por Fernando Sanclemente (el de la narcofinca) se había apresurado a asegurar que su muerte fue producto del impacto y que el piloto había tenido la culpa. Quisieron tapar un asesinato con un supuesto accidente, presuntamente ordenado por Uribe, como más tarde lo aseguraron varios jefes paramilitares como Don Berna, Don Mario, Alberto Guerrero y hasta el Gral. Rito Alejo del Río Rojas. A esos testimonios se sumó el de Nancy Zapata, la mujer que administraba el hangar de donde salió el helicóptero siniestrado. Luego del testimonio de ella, donde inculpaba a Uribe, fue hallada sin vida con un disparo en la nuca y con un letrero colgado a su cuello que rezaba: “Por Sapa”.

Años después se conoció el testimonio del padre del piloto, quien aseguró que Rodrigo Lara y Germán Vargas Lleras le contaron que Uribe dio la orden de ese asesinato donde perecieron Moreno, el piloto y 4 personas más. “Si ellos no morían, Uribe no podía ser reelegido”, fue la frase que asegura le dijeron.

Moreno además estaba en contactos con la DEA, a quienes tenía muchas “cositas” por contar sobre ÉL. Muchas casualidades, muchas coincidencias, muchas dudas y sospechas. Así pasa con todos los casos judiciales donde está involucrado Uribe, el hombre de las casualidades.

 

Nota: Como sé que me dirán calumniador, todos los datos consignados aquí pueden encontrarlos fácilmente en internet.

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