Bogotá.- La inteligencia artificial volvió al centro del debate tras los recientes recortes de personal en compañías como Mercado Libre, Amazon y Nike. En Colombia y América Latina, su adopción respondió principalmente a la presión por productividad y al control de errores operativos.
Durante el último año, varias multinacionales anunciaron ajustes en sus estructuras. Estos movimientos generaron preguntas sobre el impacto laboral de la inteligencia artificial y su papel en la transformación empresarial.
Sin embargo, expertos señalaron que, en el contexto regional, la incorporación de estas tecnologías se relacionó más con eficiencia operativa que con reemplazos masivos de personal.
Inteligencia artificial y productividad empresarial
De acuerdo con el análisis de Payana, plataforma que desarrolla agentes de inteligencia artificial para la automatización financiera, la tecnología asumió tareas en áreas reguladas y con bajo margen de error.
Estas funciones incluyeron organización de información contable, verificación de datos y control de procesos internos. Según la empresa, estas tareas manuales generaron reprocesos y riesgos financieros cuando no contaron con sistemas automatizados.
“La conversación pública suele concentrarse en el impacto laboral de la inteligencia artificial, pero muchas veces deja fuera el problema de fondo: los costos y la complejidad de operar hoy crecen más rápido que la productividad de las empresas”, señaló Matías Umaschi, CEO de Payana.
El directivo agregó que, en este escenario, la tecnología dejó de ser opcional y pasó a convertirse en una herramienta para sostener la operación en entornos exigentes.
Avance de la inteligencia artificial en Colombia
Un estudio de IDC, encargado por Deel, indicó que el 66 % de las empresas colombianas superó la etapa inicial de integración de inteligencia artificial. De ese total, el 41 % se ubicó en fase intermedia y el 26 % en etapa avanzada.
Estos datos reflejaron una adopción progresiva en procesos internos, especialmente en áreas administrativas y financieras. La incorporación de inteligencia artificial se dio en un entorno marcado por mayores exigencias regulatorias.
“Hoy la IA no entra a las empresas por moda, entra por necesidad. El aumento de la regulación, la presión tributaria y la fiscalización hacen que los procesos manuales sean un riesgo demasiado alto”, afirmó Umaschi.
Según el análisis presentado, la inteligencia artificial aplicada a procesos financieros permitió:
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Reducir entre 40 % y 60 % el tiempo administrativo.
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Disminuir errores operativos en más de 70 %.
Estos indicadores se relacionaron con tareas repetitivas y procesos de validación de información.
Un debate económico más que tecnológico
El uso de inteligencia artificial en empresas colombianas no se concentró en herramientas creativas o experimentales. Se enfocó en sistemas orientados a trazabilidad, control documental y detección de inconsistencias en tiempo real.
Este enfoque respondió a la necesidad de operar con mayor previsibilidad en mercados donde los costos aumentaron y los márgenes se redujeron. En este contexto, la automatización se integró como parte de la estructura operativa.
Para Umaschi, el debate dejó de centrarse únicamente en el empleo y pasó a un plano económico. “La inteligencia artificial sí está reemplazando mano de obra, sobre todo en tareas operativas y repetitivas. Las empresas que no incorporen automatización van a quedar en desventaja estructural”, sostuvo.
A nivel global, organismos como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) señalaron que la automatización transforma la naturaleza del trabajo y exige adaptación en habilidades y procesos.
En Colombia, el avance de tecnologías emergentes también se relacionó con tendencias de digitalización empresarial, como se ha analizado en informes sobre transformación digital y economía en portales especializados, entre ellos ladoB
En este escenario, la inteligencia artificial dejó de considerarse únicamente como una herramienta de innovación. Su integración se vinculó a la necesidad de reducir errores, controlar riesgos y optimizar tiempos en procesos internos.
Las compañías que avanzaron en automatización incorporaron sistemas que permitieron monitorear operaciones en tiempo real y minimizar inconsistencias contables o administrativas.
El debate público continuó centrado en el impacto laboral. No obstante, los análisis empresariales enfatizaron que la discusión incluyó variables económicas, regulatorias y operativas.
La inteligencia artificial se consolidó como un componente presente en la estructura organizacional de múltiples empresas colombianas durante 2025 y comienzos de 2026.
