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La marcha en contra del gobierno de Petro

Marcha en en contra del gobierno de Petro
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El pasado miércoles 15 de febrero se llevó a cabo una manifestación social en contra del actual gobierno  encabezado por el presidente Gustavo Petro. Promovida en las redes sociales como “#ColombiaALasCalles15F” o el “Gran Paro Nacional Indefinido”, esta movilización tuvo el propósito rechazar los diferentes proyectos de reformas constitucionales promovidas por el presidente y su bancada.

Como lo mencionamos en un artículo anterior, esta es la última de cuatro marchas realizadas en días consecutivos. El domingo 12 de febrero fue convocado “El gran paro nacional indefinido” por las reservas activas de las Fuerzas Armadas. El lunes 13 de febrero fue convocada la marcha “Por nuestra libertad por y para Colombia”, organizada por algunas organizaciones religiosasa. Y el martes 15 de febrero se llevó a cabo  la “Marcha por el Cambio”, promovida por el actual presidente y su bancada de gobierno,  y apoyada por diferentes organizaciones que aprueban su gestión y sus propuestas de reforma.

El origen de la marcha en contra de Petro

El jueves 19 de enero del presente año, el congresista Miguel Polo Polo manifestó la necesidad de una movilización en contra del actual gobierno. Lo que empezó siendo un comentario habitual del militante de derecha terminó por convertirse en un hecho sin precedentes. Por primera vez en la historia de la política gubernamental de Colombia, la derecha comenzó a convocar manifestaciones en contra del gobierno.

Foto: Twitter @MiguelPoloP

Rápidamente las redes sociales se llenaron de mensajes que apoyaban la iniciativa propuesta por el congresista. Si bien la motivación principal en un principio fue protestar en contra del actual gobierno, las razones de su inconformidad no fueron del todo claras. Quizás el motivo más comprensible de su incomodidad eran las reformas propuestas por Petro y su equipo de gobierno -o “PetroReformas”, como describieron en redes sociales-. Pero la convocatoria estaba llena de acusaciones falsas que tachaban la gestión del actual mandatario como dictatorial. Así mismo, incitaban a las marchas describiendo la supuesta imposición de una agenda socialista y comunista.

Fuente: Twitter @MiguelPoloP.

En un principio, la marcha en contra del gobierno de Petro fue convocada para el martes 14 de febrero. Sin embargo, debido a que el actual presidente convocó una discusión abierta sobre las reformas para ese mismo día, la “oposición” se vió en la obligación de cambiar la fecha. Después de una reunión privada entre diferentes promotores de esta manifestación, donde destacó la presencia de María Fernanda Cabal y Miguel Polo Polo, se definió el miércoles 15 de febrero como la nueva fecha del supuesto “Gran Paro Nacional”.

La “gran marcha” del 15 de febrero

Una gran cantidad de personas salieron el miércoles 15 de febrero a protestar en contra de la supuesta “tiranía” del actual presidente de Colombia. Si bien no superó en cifras otras manifestaciones -como las del #21N de 2019 y el estallido social de 2021-, fue sorprendente la capacidad de convocatoria para la primera movilización social de la derecha colombiana. De acuerdo con el Puesto de Mando Unificado (PMU),  hacia el mediodía las marchas de todo el país contaban con más de 47.000 asistentes. Por el contrario, la movilización a favor del gobierno contó con cerca de 12.000 personas en todo el país.

Las manifestaciones en contra del gobierno de Petro transcurrieron sin enfrentamientos con la fuerza pública. Sin embargo, se registraron agresiones en contra de medios de comunicación alternativos y contra personas que comparten las ideas de este grupo de personas.

Por ejemplo, en la Plaza de Bolívar de Bogotá algunos manifestantes arremetieron en contra de los integrantes de ASOINCA. En un vídeo compartido por Última Horca Caracol, se puede escuchar como les gritan “mantenidos”, “vayan a trabajar” y “asesinos”. Desconociendo completamente que, al igual que ellos, se encuentran en una protesta pacífica desde hace más de una semana.

Así mismo, Hernan Muriel -fundador del medio Cofradía por el cambio- denunció agresiones físicas y verbales contra su equipo de trabajo durante la marcha en Medellín. En los diferentes videos compartidos en un hilo de Twitter, se puede observar cómo hordas de personas arremeten contra los periodistas. Entre otras cosas, resulta impactante como hombres en gallada golpean a la única mujer del equipo, halándola del pelo y propinándolde puños y patadas.

Algo similar sucedió en otro punto de la capital antioqueña. Un joven asistió a una de las concentraciones de la marcha en contra del gobierno repartiendo flores blancas como símbolo de paz. La respuesta de los manifestantes fue insultar y golpearlo, argumentando que los estaban “provocando”.

¿El fantasma del Paro Nacional de 2021?

Una vez finalizada la jornada de movilización del 15 de febrero, el congresista Miguel Polo Polo, reconocido por ser el promotor principal de esta protesta, hizo varias declaraciones en su cuenta de Twitter. Primero, y al igual que muchos medios de comunicación, le dijo al actual presidente de la nación que “perdió” el “pulso” en las calles. Para luego sentenciar, de manera amenazante, que de no echar para atrás los proyectos de reforma radicados en el congreso, debe estar preparado para un estallido social más fuerte que el de 2021.

Pero lo que omite el congresista, de manera deliberada, es la diferencia de los contextos. El estallido social sin precedente ocurrido a mediados del 2021 fue una respuesta a la inoperancia del gobierno del entonces presidente Iván Duque. Duque con su equipo de gobierno estaban proponiendo una reforma tributaria que afectaría de manera negativa la canasta familiar. Teniendo en cuenta que apenas se estaban levantando las restricciones por la COVID-19 y el impacto sobre la economía era evidente aún. El costo de vida precarizado y encarecido a raíz de la pandemia pintaba peor con las reformas propuestas por el gobierno de Duque, lo cual tuvo como consecuencia una respuesta contundente por parte de la gran mayoría de habitantes del país. La premisa, implícita y compartida, era detener todo porque, de igual manera, vivir de esa manera era insostenible.

Ahora el contexto es completamente diferente. Primero, el gobierno actual ha demostrado un marcado interés por beneficiar a la población en general. En términos económicos, por ejemplo, ha tratado de mantener un equilibrio que permita sobrellevar las consecuencias de la inflación. Por otro lado, se encuentra trabajando de manera constante en presentar y socializar las reformas anunciadas en su programa de gobierno. Y, lo más importante, siempre ha estado abierto al diálogo con los sectores inconformes con sus propuestas.

En este sentido, las marchas convocadas por la “oposición” difieren mucho de las manifestaciones propias del estallido social más reciente. ¿Por qué parar todo cuando quien gobierna está dispuesto al diálogo? ¿Qué propósito tiene echar abajo un gobierno que garantiza el derecho a la protesta? ¿Por qué negar un presidente que está dispuesto a discutir y dar la cara ante su pueblo?

 


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