Andrés Escobar: el hijo de la cultura caleña traqueta

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#PosturasYSemánticas

Entrando en el lenguaje corporal de un político disfrazado de policía, el señor Escobar está muy confundido con su vida misma, padeciendo un trastorno de personalidad que lo tiene al borde del delirio. Pensamos que es mejor que se lo lleven al hospital psiquiátrico.

#Músculos

Sus “músculos” exhiben la necesidad de mostrarse fuerte ante una debilidad intelectual engendrada por una cultura superficial y de culto al cuerpo que es uno de los rasgos más representativos de la cultura traqueta en Cali. Para las mujeres tetas y culo, en los hombres se traduce en manifestar el poder o la fuerza por medio de elementos materiales que representan poder. Por ejemplo las camionetas Toyota. En el caso de Escobar, el culto al cuerpo es la manera de expresar una falsa fortaleza, alimentada por el consumo de productos culturales como películas gringas, que construyen su imaginario social donde él es víctima de la colonización cultural gringa y de consumo cultural que muestra al estadounidense como el civilizado y al indio como el marginado o “incivilizado”. Su forma de referirse a la Minga exhibe el desconocimiento y desarraigo por las culturas y etnias de su país, las cuales se pueden evidenciar como herencia en sus rasgos indígenas y mestizos que Escobar trata de esconder con ropa de marca, músculos, camioneta, y lenguaje impostado de político que se asemeja más al de las órdenes de un policía. Desnudando así, su identidad vulnerable; él no es más que el hijo de la cultura caleña traqueta que ha hecho metástasis y lo exhibe como el digno representante del folclor narco que se ha expandido como idiosincracia, estética y contracultura en este país. 🇨🇴.

 

 

 

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