Cuando en el mundo cazaban a las “brujas”

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Desde tiempos inmemoriales las brujas han existido en el imaginario colectivo de la sociedad. Sean reales o no, la mitología de la humanidad, los relatos orales se han alimentado de historias con mujeres –casi siempre son mujeres– fantasiosas, curiosas, grotescas y hasta violentas. ¿Representa esta estigmatización de la mujer a una visión machista? ¿La creación de dichas narraciones que llevaron a la hoguera a miles de mujeres y hombres refleja lo podrida que es nuestra especie y cómo actúa con violencia cuando no comprende o teme a algo? Acompáñenos en una cronología que la ocultista Kelly Torres hace a través de la historia sobre las cacerías de brujas y algunos de sus más famosos representantes.

 

Los juicios o persecuciones contra la brujería se remontan a las primeras civilizaciones en  Mesopotamia donde el código Hammurabi menciona la brujería como un serio crimen en el que el acusado podía ser arrojado a un río o condenado a muerte de ser hallado culpable, por su parte también el pueblo hebreo de acuerdo a ley de Moisés condenaba a aquellos de hechicería con la muerte (Éxodo 22:18). Pero fue a finales de la edad media que comenzó a configurarse el concepto de brujería conocido hoy en día, que llevo a grandes persecuciones y juicios controversiales.

Por brujería se referían a una asociación con el culto al diablo a cambio de poderes sobrenaturales como ocasionar maleficios con artes malignas o con la mirada (mal de ojo), volar o transformarse en animales (usualmente aves o lobos) y participar en reuniones orgiásticas con el diablo realizando misas negras con infanticidios, reuniones conocidas como Sabbats o aquelarres.

Este concepto fue difundido por toda Europa a finales del siglo XV hasta el siglo XVII que gracias a la reciente invención de la imprenta dio pie a Grimorios y manuales contra la brujería cuando surgieron las primeras cacerías de brujas, en las que solo las iglesias orientales no participaron.

Las primeras cacerías de brujas fueron aquellas realizadas por la inquisición en el siglo XV donde se destaca el vice inquisidor francés Sébastien Michaëlis, quien entre 1581 y 1582 en Aviñón, llevó a 14 mujeres a la hoguera acusadas de brujería y llevó el caso de las posesiones demoniacas del convento de las Ursulinas en Aix-en-Provence donde se tuvo la cuenta de un total de 6.660 demonios implicados a causa del pacto con el diablo realizado por el padre Louis Gaufridi quien fue condenado a la hoguera.

Otras persecuciones de brujas fueron las del Sur de Escocia conocidas como los juicios de brujas de North Berwick en 1590, que involucró a nobles de la corte escocesa y más de 100 brujas sospechosas fueron arrestadas y condenadas a la hoguera después de haber confesado bajo tortura haberse encontrado con el diablo en el cementerio durante la noche y dedicarse a hacer el mal, incluyendo envenenar al rey y otros miembros de la realeza e intentar hundir su barco lanzando un gato muerto al mar con el fin de provocar las tormentas.

Folleto contemporáneo de las brujas de North Berwick encontrándose con el diablo. Vía wikipedia

Entre otras cacerias de brujas también se destacan las realizadas por Matthew Hopkings conocido como “El general cazador de brujas” quien fue encargado por el parlamento puritano de realizar la caceria de brujas en los condados de Suffolk y Essex entre 1644 y 1646 durante la guerra civil inglesa dando muerte a 200 mujeres y en quien se inspiraron los puritanos de Nueva Inglaterra basándose en su libro “The discovery of witches” para realizar sus cacerías de brujas que iniciaron en 1648 con la ejecución de Margaret Jones en la ahorca, acusada de tener un toque maligno que enfermaba a las personas (entre otras cosas) y culminaron con los controversiales juicios de Salem en 1692.

Durante los juicios de Salem fueron acusadas de brujería tanto personas culpables como inocentes entre los que se encuentran Tituba (Primera en admitir ser practicante de brujería) quien confesó haberse reunido con el diablo junto a Sarah Osborne y Sarah Good, de quien se dice fue condenada a la ahorca siendo inocente. Se cree que cerca de 20 personas murieron ahorcadas en Salem y cinco murieron en la cárcel (incluyendo el bebé que tuvo Sarah Good en prisión).

Históricamente hay evidencia de que algunos individuos acusados de practicar brujería en realidad no eran culpables si no que fueron acusados por seguir los vestigios de tradiciones paganas castigadas por las autoridades cristianas o incluso acusados solo con el fin de poseer sus tierras como en el caso de Giles Corey (Salem, Nueva Inglaterra) un granjero octogenario quien al negarse a declarar con el fin de  sus tierras no fueran confiscadas y continuaran como propiedad de su familia fue sometido a tortura muriendo después de dos días de ser aplastado por piedras.

Aplastamiento de Giles Corey vía Wikipedia

 

Por Kelly Torres
@KellyTowers

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