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ECOPETROL NO SE DEMOCRATIZÓ, URIBE LA PRIVATIZÓ

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Por: Edwin Palma Egea

Ahora que el uribismo, y su candidato Fico le pusieron malicia al término “democratizar”, toca recordarles que fueron ellos los que usaron el término cuándo vendieron al capital privado empresas públicas como ISAGEN, ISA o ECOPETROL. “Democratización” fue el disfraz, el velo para tratar de esconder su privatización o su expropiación, pues le trasladaron bienes públicos de altísima plusvalía a favor de especuladores, fondos de inversión o fondos de pensiones. Sobre Ecopetrol, lo demuestra la erosión del número de sus accionistas, de 500 mil accionistas en 2007 solo quedan un poco más de 250 mil.

La privatización de Ecopetrol comenzó en 2006 con la aprobación de la ley 1118 que autorizó al gobierno la venta de hasta un 20% de la propiedad de la empresa (cuando yo no era ni dirigente de la USO). La primera emisión de acciones se llevó a cabo en septiembre de 2007, y causó un gran entusiasmo en los colombianos que masivamente adquirieron acciones de la empresa a través de una vasta red de colocadores que incluyó almacenes de cadena, supermercados, y algunas cajas de compensación familiar por todo el país.

Esa primera venta de Ecopetrol volvió “propietarios” a 482.941 nuevos “dueños” que pagaron a la empresa $5,72 billones. En su momento la venta de Ecopetrol fue publicitada como la venta de acciones más grande de América Latina, la mayoría de los compradores fueron personas naturales con el 62% mientras que los fondos de pensiones adquirieron el 32%.

La segunda venta de acciones de Ecopetrol ocurrió en 2011, en esa oportunidad se vendieron el 1,5% de acciones que representaron un ingreso de $2,38 billones, y el ingreso de 219.054 nuevos accionistas, pero al mismo tiempo 180.255 accionistas compradores de títulos del 2007 ya los habían vendido. Es decir, al final de la segunda venta quedaban 521.740 acciones. En solo cuatro años el 37% de los accionistas individuales vendieron sus acciones, mientras los fondos de pensiones privados y fondos de inversión extranjeros aumentaron su participación accionaria.

Ecopetrol ha sufrido otras formas de privatización disimulada a los colombianos y a los accionistas minoritarios como la creación de Cenit en 2012 (cuando tampoco era dirigente de la USO), una filial a la que le transfirieron todos los activos de la Vicepresidencia de Transporte, valorados en más de $15 billones de pesos. Una decisión tomada violando los estatutos de la empresa ya que Cenit fue creada con un patrimonio de escasos 10 millones de pesos y luego le cedieron activos que producen el 30% de las utilidades de Ecopetrol.

Hoy Ecopetrol cuenta con 269.000 socios, un 47% menos desde la última venta llevada a cabo en el año 2011. Y los principales accionistas minoritarios de Ecopetrol ya no son las personas naturales, ahora los principales accionistas privados son los fondos de pensiones y varios fondos de inversión extranjeros, la caída en el número de accionistas ha sido constante.

La venta del 11,5% de las acciones de Ecopetrol entre 2007 y 2011 no fue una democratización de la propiedad de la empresa ha sido una privatización silenciosa. Cada año cerca de 30.000 personas naturales venden sus acciones y la consecuencia es que hoy solo poseen el 2,72% de las acciones mientras los fondos de inversión privados ahora son propietarios del 8,79%; y la nación del 88,49% restante. Es decir, hoy los fondos de inversión poseen el 76,4% de la propiedad que se vendió como “democratización”.

La principal razón por la que las personas naturales venden sus acciones es el alto costo financiero que tienen que pagar a las firmas de intermediación de valores por administrar sus acciones, llevar los registros, y pagar los dividendos decretados por la asamblea de accionistas, y que en muchas casos terminan por consumir todos los dividendos que reciben los accionistas minoritarios, y que incluso han generado cuentas de cobro hacia ellos. A veces tener acciones ya no es una forma de ahorro, porque generan costos de administración mayores a la rentabilidad que pagan.

Tampoco sirve de estímulo la dictadura ejercida por la junta directiva que presenta propuestas y sin permitir la deliberación son aprobadas, incluso en beneficio propio, como la reciente reforma estatutaria para auto ampliarse el periodo y pagarse los gastos jurídicos de defensa sin ningún tipo de límite.

Debe revivirse en el Congreso el proyecto de ley presentado por el senador Luis Fernando Velasco para prohibir la venta de más acciones de Ecopetrol al capital privado y buscar la recompra de acciones como lo hizo el fondo Ashmore que luego de comprar el 57,6% de Isagén que el Estado le vendió, lanzó una oferta para recomprar el 42,8% restante a los inversionistas minoritarios. La recompra de acciones de Ecopetrol es viable, muchas personas naturales están dispuestas a vender por los costos administrativos, además la empresa pasaría a recibir 12% más de utilidades y el 100% de la propiedad.

Pero el problema de fondo es la ideología ultraneoliberal de los últimos gobiernos que venden la mala idea de que el Estado no puede administrar empresas propias, de que lo urgente es tapar el hueco fiscal creado por los bajos impuestos que pagan los más ricos y todo lo que se pierde por la corrupción sistemática, para el gobierno la forma fácil de resolver el lío es desguazar el Estado.

Además los gremios económicos sueñan con la venta de Ecopetrol para que la riqueza de los colombianos se convierta en créditos blandos que reciban sus empresas, capital barato para sus negocios de infraestructura sin aportar capital propio, y que el Estado asuma el riesgo, para que las utilidades les entren pulpitas.

Edwin Palma Egea.


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