¿El uribismo, detrás de la revocatoria de Jorge Iván Ospina?

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Por: Redacción Lado B.

Se ha evidenciado que el uribismo está detrás de las revocatorias de los alcaldes de las principales ciudades del país. El más ostensible es el caso del alcalde de Medellín, Daniel Quintero.  Cali, al ser la tercera ciudad con mayor potencial electoral, también afronta un proceso de revocatoria de Jorge Iván Ospina. El actual burgomaestre, quien ya fue alcalde en 2008, volvió a recibir de parte de la sociedad caleña el voto de confianza. Su pasada labor al frente de la administración municipal fue su mejor carta de recomendación para conquistar el sufragio de los caleños.  La capital del Valle carga una tendencia al voto de opinión y las elecciones del 2019 dieron continuidad a esa línea. Sin embargo, los sectores políticos que perdieron frente a Ospina, entre ellos el uribismo, no se resignan y hacen uso del mecanismo de Revocatoria de forma más taimada, camuflando su representatividad en exdirigentes sindicales. Así lo denunció el Concejal Fabio Arroyabe: “A diferencia de otras ciudades del país como en Medellín y Bogotá, donde las fuerzas de la ultraderecha actúan de frente, en Cali encontraron en unos exdirigentes sindicales, para más decepción, a los voceros de la revocatoria. … “Tampoco es un secreto que los personajes que están por las revocatorias en las principales ciudades del país donde perdieron las elecciones, como Bogotá, Medellín, Cartagena, Cúcuta, Manizales y ahora Cali, están alineadas con la ultraderecha uribista que unas veces actúa de frente y en otra a través de terceros,” puntualizó en el comunicado.

http://www.concejodecali.gov.co/Publicaciones/no_a_la_revocatoria_del_mandato_del_alcalde_jorge_ivan_ospina_concejal_fabio_alonso_arroyave_botero

El sindicato de Trabajadores de Emcali (SIMTRAEMCALI), a través de su vicepresidente, David Vargas Cardona, también comunicó su respaldo al alcalde, asegurado que la revocatoria está auspiciada por esos cuestionados sectores políticos y que este tipo de procesos resultan onerosos para la ciudad, más aún cuando se atraviesa la pandemia de la Covid-19.  Agregó que si bien este mecanismo ciudadano es legitimo, no puede promocionarse a través de mentiras.

 

El tema de la desinformación (mentiras) es de suma relevancia en el actuar del uribismo, pues, como se recordará, ese sector político engañó a la población colombiana en la campaña por el NO en el Plebiscito. El propio gerente de campaña, Juan Carlos Vélez, admitió que sacaron a votar “berraca a la gente”. Todo tipo de pueriles, torpes, pero malintencionadas falsedades, inundaron los WhatsApp y las redes sociales de los colombianos, asegurando que el acuerdo de paz era para “homosexualizar a la niñez”, para “expropiar taxis, casas, negocios y apartamentos o para quitar las pensiones y dárselas a Timochenko”, entre otros disparates.  “El NO ganó el plebiscito con mentiras“, sentencio el Concejo de Estado:

Las falsedades también se invocaron para “argumentar” el llamado a revocar al alcalde Jorge Iván Ospina:

No es cierto que se privatizará Emcali, ni que El Plan de Desarrollo de la ciudad no se haya cumplido, pues fue aprobado el 27 de mayo del 2020, es decir, no lleva ni un año de implementación. Tampoco es cierto haya renunciado a llevar el MIO al Oriente, ni que los cerca de 2.000 efectivos de policía que hacen falta en la Cali dependan de la administración municipal, pues los asigna el gobierno central que, por cierto, parece congelar los proyectos que presenta Ospina.  Esas son tan solo pequeñas muestras de las falsedades que a diario bombardean el imaginario colectivo de los caleños.

El diario El País ha sido uno de los medios de comunicación que más se ha opuesto a la gestión del actual alcalde. El gran accionista de ese periódico es Francisco José Lloreda, exministro de Uribe, quien fue derrotado por Ospina en las elecciones de octubre de 2019.  Entre el mar de editoriales contra el burgomaestre, El País publicó una nota falaz, pagada por su rival político Roberto “El Chontico” Ortíz, quien era el candidato de Uribe para la alcaldía de Cali.

Mientras los adversarios de Ospina se unieron para derrotarlo, el líder de Colombia Humana invitaba a votar por él. Hace dos años, en el Valle del Cauca, el candidato presidencial progresista se impuso sobre Iván Duque con casi el 70 por ciento de la votación.

De llegarse a dar, las revocatorias costarían al menos doscientos mil millones de pesos. En medio de la emergencia sanitara actual, ese dinero podría invertirse subsanando, en alguna medida, la economía de los menos favorecidos, que son, desde luego, los más afectados por la crisis del coronavirus.

Por eso, la Registraduría Nacional del Estado Civil suspendió el trámite de revocatoria de mandatos hasta que el Ministerio de Salud emita un concepto sobre las implicaciones de la recolección de firmas en el país en medio de la pandemia, algo que tuvo que molestar a los uribistas.

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No hay que ser muy versado en asuntos políticos para entender qué fuerza está moviendo los hilos de las revocatorias de alcaldes en los grandes núcleos electorales, mandatarios que se han mostrado contrarios a un proyecto político caduco, con serias acusaciones de irrespeto a los procesos electorales (Ñeñe-política, compra de votos, fraude al elector); violación a los Derechos Humanos, con su máximo líder imputado y que pretende, de forma desesperada, tomar el control de las regiones para hacerse con la victoria en 2022 y así perpetuar su indignante impunidad y el viejo régimen empobrecedor de las mayorías.

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