Estados Unidos: Faro Cultural y Estético de la Mafia y los Traquetos Colombianos

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Foto: Lado B

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En este texto abarcamos la relación entre Estados Unidos como referencia cultural y de identidad de las clases populares colombianas, en referencia a los imaginarios y elementos materiales con los que la mafia colombiana relaciona y expresa su ascenso social. Las clases menos favorecidas hallaron en el narcotráfico un atajo hacia el éxito y una vez adquirido el capital económico se vieron confrontadas con los estereotipos y estructuras clasistas de la sociedad colombiana.

 

En ese contexto de ascenso social, el personaje popular que se ha enriquecido con la venta de droga, consciente de que la sociedad todavía lo discrimina por su origen social, busca la forma de emancipar esa marginación a la vez que comienza a realizar el tipo de actividades sociales que hacen los ricos que pertenecen a esa élite. Estos otros se encuentran totalmente conscientes de su clase social y de los atributos y privilegios que comparten para hacer parte de ella, eso es lo que Pierre Bourdieu llama “Capital Cultural”. Ciertamente, es más fácil contar con capital económico y cultural, pues aunque los dos derivan de procesos y complejas dinámicas de intercambio de poder, tierra y dinero, el capital cultural es el acumulado o entregado por los padres y entorno cultural desde que se nace; este se expresa en la forma de comportarse, moverse, hablar y todo lo que refleja nuestra expresión, tanto estética como oral. Recordemos como lo plantea Bourdieu, el capital económico y cultural son diferentes, pero ayudan a explicar y atribuir características al hombre.

 

Ahora, si buscamos explicar la orientación de identidad, cultural e ideología del colombiano popular mafioso, podemos asociar que si este se encuentra en búsqueda del estatus antes descrito, a nivel identitario, “capital cultural”, este va a darle valor a los elementos materiales que le generen el reconocimiento y desde donde él pueda representar el poder que tiene a través del dinero, el cual no ha logrado obtener y lo pone en evidencia a través de su performance, es decir, su puesta en escena. Es así como el narco o mafioso acumula objetos de valor que fortalezcan y expresen su identidad, la cual ahora no está sustentada sobre su cultura, la colombiana, sino sobre lo que el dinero de la venta de droga le permita poseer, de esta forma se pone en escena y experimenta en un mundo globalizado, el acceso al privilegio de la identidad suprema de la globalización y el capitalismo que no es más que acumular objetos materiales, gastar dinero y consumir para construir una vida muchas veces sobre elementos de valor que fortalecen las identidades.

 

Lo anterior está a su vez enmarcado en lo que se conoce como “Colonización Cultural”, en ese estadio o relación es donde los Estados Unidos aparecen como un referente influyente para clases populares y emergentes en Colombia, pero también para la clase media y alta existe un profundo impacto en esta relación. Así se ha desarrollado una gran influencia en los pueblos de Latinoamérica y así como alrededor del mundo a través de productos culturales como el mass media, la radio, la televisión, el cine, reforzando su influencia política a partir de la llamada “Colonización Cultural”.

 

Todo a su vez está relacionado con la frágil identidad del colombiano, pues no quiere, le cuesta mucho aceptar quién es y de dónde proviene. Esto sucede porque la historia colonial y el desprecio a la cultura de los pueblos autóctonos, y porque la cultura popular, los medios de comunicación y las idiosincrasias colombianas le han hecho pensar que está mal ser negro o indígena. En esa pérdida de valor por su cultura y ausencia de identidad, los Estados Unidos venden una identidad global que venera su bandera, productos, estética y cultura.

 

Sin embargo, en Colombia también se ha dado lo que he llamado el apareamiento entre la clase alta y la lumpen colombiana, que son clases sociales menos favorecidas, las cuales ante la desigualdad encontraron el atajo perfecto en la venta de droga para superar la precariedad. Ello devino en una necesidad de ascenso social, porque el capital cultural no se adquiere solo con el económico (Bourdieu). Por ello también lo sincrético y pronunciado de una clase alta que ha estado a la batuta también de los negocios de droga y la que se ha podido mimetizar muy bien a través de su influencia política; sin embargo, la exaltación ideológica y cultural hacia Estados Unidos está cada vez mas presente.

 

En ese panorama de posible ascenso social a través de la venta de droga, el lumpen narco, traqueto o mafioso, adquiere dinero, pero busca el ascenso social expresado en lo que hemos venido describiendo, perteneciendo a una clase o adquiriendo un estatus social. Estados Unidos se convierte en un país referencia con el que el colombiano relaciona desarrollo y donde su intención para escapar a su clase social baja se manifiesta en dotar y representar su identidad a través de marcas gringas y extranjeras, idolatrar su ideología capitalista, adorar su bandera presumiendo respirar libertad, disfrazando su verdadera identidad indígena, negra o mestiza y olvidando por completo el valor de su historia, de su gente y cultura colombiana.

 

Así se exhibe y manifiesta ese cóctel de dinámicas que explican las relaciones transnacionales de los colombianos con sus imaginarios y representaciones de lo “extranjero”, particularmente a lo que refiere la influencia y llamada “Colonización Cultural” de los Estados Unidos en Colombia.

 

Por:
@Samuel_Kaputt


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