Deporte en campaña y deporte en el periodo presidencial de Petro

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Por: Claudia Escobar García (*)

En la medida en que el deporte ha sido una de las banderas mejor capitalizadas políticamente por este gobierno, es hora de hacer un balance de la gestión oficial en este sector.

Existen tres referentes para hacer esta evaluación: las propuestas del entonces candidato y recién nombrado presidente, la ley del Plan Nacional de Desarrollo que concretaría estas apuestas, y el mandato presidencial efectivo en el periodo 2022-2026.

Las propuestas del candidato y del recién nombrado presidente

Las ofertas del entonces candidato se encuentran en el Programa de Gobierno y en el Plan Nacional de Desarrollo, denominados “Colombia Potencia Mundial de la Vida”.

Uno y otro otorgan al deporte un lugar central en la vida nacional. Están cargados de toda suerte de ideas difusas, etéreas y románticas sobre su rol en la sociedad, y otra serie de promesas vagas e imprecisas sobre su promoción a cargo del gobierno nacional. Están construidos con un lenguaje emotivo, sensacionalista y ostentoso, carente de referentes objetivos o de metas determinadas y concretas.

En síntesis, se propone una revolución y una “movilización artística, cultural y deportiva”, bajo el entendido de que estas expresiones alimentan y potencian “la sensibilidad, la creación y la vida sana (…) la felicidad, el bienestar, el reconocimiento intercultural, la construcción de ciudadanías libres y sensibles para el crecimiento económico, la generación de empleo y la solución pacífica de conflictos”.

Se concibe a los atletas como “embajadores de la paz en el mundo”, y al deporte como eje de la economía popular.

Para alcanzar este objetivo, se proyecta la creación e implementación de programas integrales, participativos e interculturales para toda la población, especialmente para niños y jóvenes, en todos los barrios y escuelas, y en todo el territorio nacional.

Se propone la creación de un mapa deportivo nacional, a efectos de identificar los patrones y costumbres en cada región, y promover prácticas deportivas ancestrales. Asimismo, se promete fortalecer la formación y la profesionalización de los atletas, y su participación en competencias de alto nivel, para que Colombia pase a ser una “potencia deportiva continental”.

En contraste con estos propósitos genéricos, no hay referencias al modelo institucional de promoción del deporte, al presupuesto destinado a este rubro, a los compromisos en términos de construcción y mantenimiento de infraestructura, al esquema de apoyo a las federaciones o a programas ya existentes, o a la articulación del ministerio con federaciones, institutos y ligas departamentales o distritales.

El único propósito específico que se plantea es el aumento del número de atletas apoyados, de 447 a 517, y de beneficiarios de actividades deportivas, de 800.000 a 3.600.000.

La Ley del Plan Nacional de Desarrollo

Las promesas anteriores debían materializarse en la Ley del Plan Nacional de Desarrollo, la Ley 2294 de 2023.

Esta ley, sin embargo, recoge bastante poco del ideario anterior. Los artículos 117, 118, 119 y 125 de la ley se centran en asuntos operativos que, antes de comprometer al Estado en la promoción del deporte, otorgan un amplio margen de maniobra a las instancias gubernamentales para configurar la burocracia y manejar los recursos destinados a este rubro.

El artículo 117 habilita al presidente para modificar a discreción la estructura y el funcionamiento del Ministerio del Deporte, y el artículo 118 crea el Fondo Cuenta de esta entidad, para que desde el gobierno central se pueda manejar con mayor libertad y laxitud el presupuesto, incluso prescindiendo de las reglas generales de contratación, y favoreciendo la contratación directa.

La gestión y sus resultados

La gestión gubernamental ha sido bastante más decepcionante que las mismas propuestas, ya de por sí pobres, ambiguas y desubicadas en cuanto a sus metas, propósitos y estrategias.

Varios indicadores dan cuenta de la indiferencia, la apatía y el desprecio del gobierno con el sistema deportivo nacional.

La reducción sustantiva y sostenida del presupuesto asignado al deporte

A precios de 2026, el presupuesto asignado al deporte en los años 2012, 2015 y 2019 correspondió a 496, 844 y 867 mil millones de pesos. En 2022, último año del gobierno Duque, se destinaron 1.205 billones de pesos.

El gobierno Petro termina con un presupuesto para el año 2026 equivalente a $496.087.196, lo que significa que Colombia perdió 15 años de esfuerzo sostenido en este rubro.

Con respecto al año 2022, la reducción fue cercana al 60%.

Atletas de alto nivel como Rigoberto Urán, Ángel Barajas y Jeison López manifestaron públicamente su inconformidad, al igual que varias federaciones deportivas y el mismo Comité Olímpico Colombiano.

Esta drástica disminución contrasta con la opulencia y los excesos del gobierno en otros ámbitos.


El marchitamiento subrepticio del Programa Atleta Excelencia (PAE)

Una vez reducido el presupuesto del deporte, programas como el Programa Atleta Excelencia (PAE) quedaron desfinanciados.

En distintos medios de comunicación se alertó sobre la imposibilidad de dar continuidad al PAE y de pagar los apoyos a los atletas beneficiados con el mismo, en el segundo semestre de 2026.

La respuesta fue la Resolución 1003 de 2025 del Ministerio del Deporte.

Sin decirlo expresamente, la resolución cambió las reglas del juego para reducir sustancialmente la cuantía de los beneficios.

La normatividad introduce transformaciones a la Resolución 222 de 2017 de Coldeportes.

Se modificaron categorías, se redujeron apoyos y se introdujeron condicionamientos a la permanencia en el programa.

Además, se otorgan potestades discrecionales al Ministerio para mantener o excluir los atletas cada 6 meses, generando zozobra e incertidumbre permanente.

Más grave aún es la aplicación retroactiva de estos criterios.

El resultado: la mayor parte de atletas del PAE han sido retirados o han visto reducido su apoyo.

Las cifras lo reflejan:

  • 2022: más de 400 deportistas
  • 2025: 332
  • 2026: 193

Las cifras hablan por sí solas.


Los incumplimientos con las federaciones

Entre 2010 y 2022 se fortaleció el apoyo a federaciones mediante convenios.

Durante el último cuatrienio, este esquema fue debilitado:

  • retrasos
  • reducción de recursos
  • mora en pagos

El resultado ha sido:

  • endeudamiento
  • reducción de apoyos
  • traslado de responsabilidades a ligas locales

En 2025, varias federaciones denunciaron reducciones de hasta el 90% y retrasos superiores a un año.

Muchas federaciones han guardado silencio por temor a retaliaciones.


Retrocesos en Juegos Intercolegiados y Juegos Nacionales

Tras perder Barranquilla 2027, se prometió invertir en deporte escolar.

El compromiso no se cumplió.

Se han presentado:

  • retrasos
  • desinformación
  • recortes
  • cambios regulatorios restrictivos

La Resolución 215 de 2026 impone requisitos difíciles de cumplir para incluir deportes en la fase final.

Esto excluye múltiples disciplinas históricas.

Se trata de un mecanismo indirecto para reducir el gasto deportivo.


La cancelación de Barranquilla 2027

Barranquilla perdió la sede por incumplimientos en pagos a Panam Sports.

Las consecuencias incluyen:

  • pérdida de inversión
  • pérdida de infraestructura
  • pérdida de cupos deportivos

Las pérdidas son incalculables.


Lecciones del periodo

Al menos tres lecciones se pueden obtener de esta revisión y este balance.

Construir es difícil, destruir es fácil.

Los retrocesos no serán fáciles de revertir.

El presupuesto difícilmente volverá a niveles de 2022 y recuperar confianza internacional tomará tiempo.


El deporte fue instrumentalizado política y electoralmente.

Fue usado como bandera, luego ignorado y deteriorado.

La lección: cautela frente a su uso político.


Finalmente, desde el inicio había señales claras en el programa de gobierno.

Era una premonición: mucho ruido y pocas nueces.

 

 

(*) Estudió Derecho y Filosofía y una maestría en Derecho Constitucional; ex magistrada auxiliar de la Corte Constitucional por 10 años; interesada en temáticas nacionales e internacionales relacionadas con justicia y derechos humanos, con enfoque crítico, analítico e investigativo.


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