Más de $3,5 billones se requieren para garantizar la seguridad hídrica de Santander
En medio de la alerta por la fuerte sequía que afrontará el país y la problemática por los incendios forestales, la Agenda Estratégica del Agua de Prosantander alertó que 14 de los 87 municipios de Santander reciben agua menos de 18 horas al día. Otros 23 ni siquiera reportan cuántas horas la reciben.
Santander sigue dando pasos decisivos para transformar la manera en que enfrenta sus retos en materia de agua. Tras varios meses de investigación técnica, mesas de trabajo y participación territorial, fue presentada la Agenda del Agua, una hoja de ruta que permitió convertir las problemáticas identificadas en 276 proyectos e iniciativas, de los cuales 112 fueron priorizados por contar con responsable institucional y presupuesto asignado, significando una inversión conjunta que supera los $3,54 billones.
De acuerdo con el diagnóstico de la Agenda Estratégica del Agua de Prosantander, al menos 14 de los 87 municipios del departamento reciben agua durante menos de 18 horas al día, mientras que más del 60 % no cuenta con una Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) operando de manera efectiva.
Estos recursos se concentran en los tres grandes frentes que conforman la Agenda del Agua: conservación de fuentes hídricas, acceso y uso del recurso hídrico, y tratamiento de aguas residuales. El mayor esfuerzo de inversión está dirigido al saneamiento, con $1,9 billones destinados a 10 proyectos priorizados.
“La seguridad hídrica implica gestionar el agua de principio a fin: proteger las fuentes, garantizar que llegue de manera continua y asegurar que, después de utilizarla, pueda ser tratada antes de regresar al ambiente. Si alguno de estos componentes falla, todo el sistema se ve afectado”, señala Hernán Clavijo, director de la Agenda Estratégica del Agua de Prosantander.
La magnitud de la inversión destinada al tratamiento de aguas residuales responde a una de las principales brechas identificadas en el departamento. Cerca del 85 % del agua que consumen los santandereanos termina convertida en agua residual, mientras persisten importantes necesidades de infraestructura para su tratamiento. Por eso, entre las intervenciones priorizadas se encuentran la PTAR Río de Oro y sus obras complementarias, en el área metropolitana de Bucaramanga, así como la culminación y puesta en funcionamiento de la PTAR San Silvestre, en Barrancabermeja.
La Agenda también pone el foco en la conservación de las fuentes que sostienen el abastecimiento y en la capacidad de los territorios para acceder y utilizar el recurso de manera adecuada. En este último frente se concentran 25 proyectos para el acceso y uso del recurso hídrico por $1,5 billones, mientras que la conservación de las fuentes hídricas reúne 77 proyectos por $131.302 millones, reflejando que la seguridad hídrica requiere actuar de manera simultánea sobre las diferentes etapas del ciclo del agua.
De esta manera, la Agenda busca que las problemáticas del agua no permanezcan únicamente en el diagnóstico. Cada una de las 112 prioridades parte de una necesidad identificada y cuenta con una ruta concreta para avanzar, que incluye responsable institucional, presupuesto y mecanismos de seguimiento, bajo criterios de viabilidad física, técnica y económica.
A esto se suma que 23 municipios no reportan datos sobre continuidad del servicio, una situación que dificulta conocer con precisión la dimensión del problema y establecer prioridades de inversión. Para la Agenda del Agua, estos indicadores muestran que la seguridad hídrica no puede medirse únicamente por el número de hogares conectados a un acueducto, sino también por la continuidad y calidad del servicio y por la capacidad del territorio para gestionar adecuadamente las aguas residuales.
La situación adquiere especial relevancia durante las temporadas secas, cuando los municipios con menor capacidad de almacenamiento y abastecimiento son más vulnerables a eventuales restricciones del servicio. Casos como Barichara, Los Santos y Vélez evidencian cómo las condiciones climáticas, la disponibilidad de fuentes y las características de los sistemas de acueducto pueden poner a prueba la continuidad del suministro.
La construcción de esta hoja de ruta incluyó un recorrido por las siete provincias de Santander, a través de siete nodos territoriales, cuatro mesas técnicas y otros espacios de diálogo. Estos escenarios permitieron contrastar los hallazgos con autoridades, prestadores de servicios públicos, academia, gremios, comunidades y sociedad civil.
De acuerdo con Clavijo, la Agenda del Agua, sin duda, no sustituye las competencias de las entidades territoriales, autoridades ambientales o prestadores de servicios públicos. Por el contrario, se plantea como un instrumento técnico común para articular prioridades, proyectos, responsables y mecanismos de seguimiento, con el propósito de que Santander pueda tomar decisiones sobre el agua con mayor información, coordinación y visión de largo plazo.
Este fue precisamente uno de los principales resultados presentados durante el Segundo Foro Agua y Desarrollo, organizado por Prosantander: la necesidad de que las inversiones en agua y saneamiento se planifiquen de manera integral y que el departamento avance hacia una nueva etapa, en la que las prioridades identificadas se traduzcan en decisiones, recursos y soluciones concretas para los territorios.