QUIÉN ES ALVARO LEYVA DURÁN, EL NUEVO MINISTRO DE RELACIONES EXTERIORES DE COLOMBIA

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Por: LUCERO MARTÍNEZ KASAB. Magíster en filosofía

 

Qué sensación de impotencia, de ira contenida me recorría el cuerpo cada vez que aparecía el candidato a la presidencia de Colombia Rodolfo Hernández faltándole el respeto a los colombianos con sus vulgaridades, con su violencia pública, con la exhibición obscena de su riqueza; con sus opiniones denigrantes sobre los demás; con sus ojos rapaces admitiendo feliz que el cobro que le hacía a una pobre gente por unos terrenos era un verdadero ¨atraco¨ hasta que lo vi a él, a Álvaro Leyva Durán alzar la voz con ira santa, con los ojos desorbitados, manoteando, pidiéndole respeto a Rodolfo Hernández y exigiéndoles a otros dirigentes políticos que asumieran la defensa de Colombia.

¨ ¡Mentiroso! ¡Embaucador! ¡Lo que usted tiene es miedo a la convocatoria que le hace Francia Márquez para que discutan el tema de la corrupción (…) porque no tiene como explicar (…) ¡No sea vagabundo! (…) si quiere yo le hago el debate, ¡yo a usted no le tengo miedo! ¡Y no le tengo miedo a la muerte! ¡Cuántas veces han atentado contra mí y cuantas contra Francia Márquez! Acabo de oírlo: tengo miedo, ¡pobrecito! (…) ¡Y aprovecho la oportunidad para decirle a los Galán que no permitan que su padre siga llorando en la tumba! Y, al señor Juan Fernando Cristo que se regrese a su tolda natural porque él ayudó a hacer la paz y naturalmente, ¡a Sergio Fajardo! ¿Qué le pasa a Sergio? Yo lo conocí a usted años. ¡Tiene que recoger sus huestes y ponerlas a disposición de un mejor futuro para Colombia!
Que efecto catártico tuvo en mí ver a este respetado caballero iracundo, saber que no era yo la única persona que quería gritar de esa manera y de llamar al orden a los otros para que defendieran a Colombia. Lo hizo tal y como yo lo hubiera querido hacer, casi con las mismas palabras y los mismos gestos.

El mundo es de los valientes solía decir mi padre que estaría rondando los años de Álvaro Leyva Durán y, como él, no entraba en reparos para defender con vehemencia cualquier causa justa y, así lo hizo Leyva Durán tan bravo invitando bajo el subtexto de un debate político a Hernández a aquellos ajustes de cuentas juveniles ¨a la salida nos vemos¨, a sus casi ochenta vigorosos años de edad. Yo sigo admirando a un hombre o a una mujer cuando interpela a otra persona de frente sin rodeos, sin hipocresía, con determinación absoluta porque, hay quienes se lo merecen por abusadores que, si no se les pone límites siguen sin ningún control haciendo daño.

¿Pero, con qué autoridad este señor, que, seguramente, es desconocido por las nuevas generaciones asumió la molestia de gran parte de la nación ante un vagabundo, como bien lo definió, que estaba parrandeándose al país? Lo hizo con la autoridad moral nada más y nada menos que de estar durante cuarenta años, desde los 80´ buscando la paz negociada para Colombia con el grupo armado de las FARC. Lo hizo de una manera discreta, alejado de todo afán protagónico, pero de manera incansable e intensa por eso reza en su cuenta de Twitter ¨yo he vivido la historia que a otros le han contado¨. Siendo del partido conservador empezó en la política desde los veintiocho años, ha sido ministro, congresista y participó de la Constituyente de 1991.

No es difícil imaginar todo lo que habrá visto y escuchado siendo la persona de confianza del entonces presidente Juan Manuel Santos para los diálogos de La Habana, en Cuba. Y si desde lejos se sabe que es un gran conversador, amable, de buen sentido del humor podría decirse que posee una gran virtud: su capacidad de reserva con la información que le es confiada. No es un hombre en medio de dimes y diretes en unos espacios tan propicios a los malos entendidos, no, tiene una formación férrea para mantenerse a la altura de las circunstancias sin caer en lo insustancial, producto de una fina educación familiar que también lo hizo sensible a las privaciones de los más necesitados.

Por eso celebramos que el presidente electo Gustavo Petro lo haya designado ministro de Relaciones Exteriores por su decencia a toda prueba, su don de gente, su valentía para afrontar situaciones peligrosas, su gran cultura, su conocimiento profundo del país y su verdadero amor por los colombianos.

Este caballero de nobles maneras con su enfado por las arbitrariedades de un candidato a la presidencia fue el protagonista de un fenómeno psicológico grupal llamado, el emergente, que hace referencia a la comunicación silenciosa dentro de un determinado grupo donde alguien aparece con la conducta deseada por la mayoría, expresándose con él todo un colectivo; para que alguien sea el emergente de un grupo es necesario que esté involucrado de tal forma con el fenómeno social en cuestión que el inconsciente colectivo se encarne en él.

Si hay un nombre en Colombia que emerge con decoro para que nos represente ante la comunidad internacional teniendo como misión enaltecer y mejorar las relaciones con los demás países del mundo y la consolidación de la paz es él, Álvaro Leyva Durán. luceromartinezkasab@hotmail.com

 

luceromartinezkasab@hotmail.com

 

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