Willian Romero, el peón del clan Gnecco que aspira a una curul de Paz

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Por: Alejandra Saavedra (@alejitaCanl)

En primer lugar, es de conocimiento público que el clan Gnecco es uno de los más corruptos y cuestionados del país, se puede decir ya, con justa razón, que es una organización criminal anclada al estamento político de la región nortecostera colombiana. El acuerdo de Paz abrió paso a nuevas curules para el congreso (curules de paz), pero esto también abrió el apetito electoral de muchos clanes por quedarse con uno de estos escaños. Es lo que ha sucedido con el clan Gnecco en el Cesar, un departamento muy golpeado por al violencia, especialmente generada por grupos paramilitares y guerrilla.

Los Gnecco ungieron al cuestionado William Romero, conocido en este departamento por ser la mano derecha de Cielo Gnecco, la matrona que lidera el grupo político que maneja la Gobernación, la Alcaldía de Valledupar y tiene representación en el Congreso con dos senadores y dos de las cuatro Cámaras que tiene el departamento.

Romero se inscribió como candidato a la circunscripción especial de paz de la Sierra Nevada y la Serranía del Perijá, que comprende a seis municipios del Cesar, cuatro del Magdalena y tres de La Guajira.

A pesar de que las curules de paz se pensaron para darles voz a las zonas más golpeadas por el conflicto armado y así sanear las brechas entre la periferia y el centro, Romero representa a un clan fuertemente señalado por corrupciónparapolítica y paramilitarismo.

 

Él ha estado con los Gnecco desde que comenzó su reino en el Cesar.  Apoyó las dos campañas (2011 y 2019) del suspendido gobernador Luis Alberto Monsalvo Gnecco, hijo de Cielo y hoy en prisión domiciliaria por presuntas irregularidades en la contratación del Programa de Alimentación Escolar (PAE). También hizo parte de su equipo de empalme y es su amigo personal.

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Romero y Monsalvo Gnecco en noviembre de 2018.

Romero tampoco es conocido por tratar temas de víctimas, organizaciones sociales o del conflicto armado. En cambio, sí habla de política constantemente. Su tema más reciente: la defensa del suspendido gobernador Monsalvo Gnecco.

Su cercanía con el clan es tal que fue gerente de la campaña presidencial de Germán Vargas en 2018, cuando los Gnecco eran su punta de lanza en el departamento.

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El exvicepresidente Germán Vargas con Romero en la campaña presidencial de 2018.

 

De hecho, es conocido por ser la mano derecha de Cielo Gnecco, la cabeza de ese cuestionado grupo. “Es la persona de confianza de ella”, como la describe un político local.

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Cielo Gnecco y William Romero en el cumpleaños de Cielo el pasado 18 de agosto.

 

Romero ha dicho públicamente que la considera “una madre”. “Ella es mi mejor amiga, la persona que siempre te escucha y que tiene una palabra lista para darte ánimos y subirte al cielo”, escribió en su Instagram en agosto de 2018.

 

Ahora, en unas elecciones que tendrán muy pocos votos —pues solo pueden participar los inscritos en zonas rurales—, la poderosa maquinaria de los Gnecco hace su apuesta para subirlo a la Cámara de Representantes.  Recientemente se conoció un video en el que se denuncia que Romero estaría chantajeando a los ancianos con no continuar con los programas de alimentación del adulto mayor si no votan por el y si no llevan, cada uno, cinco voto más. Esto generó indignación enredes sociales y fue tendencia el ht #WillianRomeroEsClanGnecco. Los usuarios de redes también hicieron el llamado a la periodista Vicky Dávila y a la revista Semana a informar sobre estos asuntos relacionados con la familia de su esposo.

Según otras denuncias, Romero y los Gnecco estarían presionando a los empelados de la gobernación para votar masivamente por su candidatura.

https://radioguatapuri.com/noticias/9459

La periodista Katia Ospino ha denunciado, a través de testimonios, que Romero no es víctima y que se quiere colar en la política

https://twitter.com/katiaospino/status/1500852968626790401

Es muy triste que las curules de Paz puedan quedar en manos de los victimarios y no de las victimas. Así no se construye paz ni futuro.


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