7:17 pm.     12 abril, 2021

Contra viento y marea, Fuerza Ciudadana y su excelente puesta en marcha en la vacunación

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Por: Redacción Lado B.

No pudo el uribismo en cabeza del cuestionado Honorio Henríquez sabotear el plan de vacunación de la gobernación de Carlos Caicedo, valga recalcarlo, el único gobernador progresista de Colombia en la actualidad. Honorio había gestionado menos dosis del biológico para su departamento, sólo con el vil fin de perjudicar la imagen de Caicedo, sin reparar en el inmenso daño que le habría causado a la población magdalenense, su propia gente. Ahí queda retratada la villanía del uribismo y de los clanes corruptos que por largos años espoliaron las arcas del pueblo Tayrona y que lucen vengativos contra quien les extirpó el poder para ponerlo al servicio de los más necesitados.

Luego de haber denunciado estos atropellos ante la opinión pública, el gobernador Caicedo logró que al Magdalena le sea asignada una mayor cantidad de vacunas. Sin embargo, Duque no se resignó en su persecución y nombró al cuestionado Juan Pablo Díaz-Granados como delegado para la vacunación en el Magdalena, quien tiene múltiples investigaciones por aparentes desfalcos en el sector salud, precisamente en ese mismo departamento, lo que fue interpretado como una bofetada contra sus habitantes.

Virna Johnson, la alcaldesa de Santa Marta adscrita al Movimiento Fuerza Ciudadana que encabeza Caicedo, también ha sido blanco de persecución y saboteo al programa de vacunación. Pese a haber pedido que el gobierno central adopte medidas contra el Covid en esa ciudad, las playas no fueron cerradas durante un largo periodo de tiempo e incluso se ha incentivado, desde el gobierno Duque, el turismo a la perla de Caribe, so pretexto de reactivar la economía. Debido a esto, se han incrementado los casos de contagiados, aunque Johnson ya ordenó medidas de choque para enfrentar los niveles de contagio y estos empiezan a descender.

Fuerza Ciudadana se proyecta como un gran movimiento político a nivel nacional, de allí el afán de los viejos sectores politiqueros de atajarlos por todos los medios: judiciales, políticos, intimidatorios y amenazantes.

 

 

 

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