Duque: un presidente inepto pero coherente, favorece a los capitalistas y reprime a los trabajadores

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Por: Alberto Maldonado Copello
“El presidente Duque está desconectado de la realidad[1]”, dice Carlos Fernando Galán. Lo mismo afirma Nicolás Maduro: “En Colombia tienen un problema más grave que el coronavirus. Se llama Iván Duque, que es un tipo desconectado de la realidad, conectado con sus ideas extremistas; lleno de fantasías extremistas”[2]. “Dos presidentes gorditos y tragones, prepotentes y pantalleros, ineptos e incapaces (que no solucionan nada), con ínfulas de reyezuelos, desconectados de la realidad del país y con un desprecio total con el sufrido pueblo colombiano.[3]” Gustavo Bolívar dice que “Duque es un inepto”[4]

Ana María Arango en Café Picante[5] afirma: “Lo de esta semana fue el grito de un pueblo que reclama democracia, de la gente que está desesperada y angustiada por una situación terrible, que se ve agravada por un gobierno que gobierna para un país imaginario, uno que solo existe en sus cabezas…de un presidente que…no se entera de lo que está pasando…” Piedad Bonnet afirma que “la estulticia y la insensibilidad de este gobierno no tienen nombre”. Ariel Ávila: “lo que está pasando, lo que está ocurriendo en Colombia en las últimas horas es culpa de la administración, es culpa de Iván Duque y de las propuestas del Centro Democrático…una administración desconectada totalmente de lo que siente la ciudadanía…” Álvaro Leyva: “Ha habido gobiernos malos, regulares, buenos, pero nunca habíamos tenido un presidente que fuera un estorbo. Eso es el doctor Duque: no ve ni interpreta ni asimila ni entiende. El país se incendia en sus manos”.

 

Me parece que estas afirmaciones son verdades a medias. El presidente Duque no será muy capaz para resolver los problemas de las clases trabajadoras, pero no lo hace nada mal favoreciendo a los capitalistas más ricos.

 

Además, dichas críticas se basan en la idea de que el presidente tiene la responsabilidad de resolver los problemas de la gran mayoría de trabajadores y mejorar sus condiciones de vida, lo cual es falso. La tarea fundamental de un presidente, en una sociedad capitalista, es garantizar que funcione bien el capitalismo, que es precisamente la fuente de la pobreza de la mayoría y de la riqueza de la minoría. Y si algo ha hecho muy bien Duque, con relación a la pandemia, ha sido impedir que desde el comienzo se impusieran tributos altos a los capitalistas más ricos; por el contrario, expidió, con el apoyo de las mayorías del Congreso, medidas para favorecerlos; en medio de las protestas de finales de 2019 sacó adelante una reforma que otorgó especiales beneficios a los empresarios; igualmente se opuso a una renta básica universal.

 

Después de un año de pandemia, de millones de infectados y de casi 80.000 personas muertas (muertes que en su mayoría eran evitables) y de agudizar la pobreza y la miseria de millones de trabajadores -según la propia información oficial la tasa de pobreza pasó del 35% al 42%- al tiempo que Luis Carlos Sarmiento aumentaba su fortuna en US$3.000 millones[6], Duque presenta un proyecto de reforma tributaria donde trata de arrebatar la bandera de la renta básica a la oposición, con una propuesta mezquina, al tiempo que en su financiación toca muy poco a los capitalistas más ricos.

 

Esto no es ineptitud. Duque es muy apto para la tarea que se le encomendó por parte de los dueños del país. La ha cumplido bastante bien. Aunque se les redujeron las ganancias, los bancos y las grandes empresas capitalistas siguieron ganando billones de pesos, una cifra con la cual se hubiera podido mantener a millones de personas confinadas con un ingreso decoroso[7]. Duque está bien conectado con la realidad. En una sociedad capitalista, los dueños son los capitalistas. Por tanto el presidente debe estar a su servicio. Esa es la realidad. Duque entiende muy bien, ve muy bien, se sintoniza muy bien con esta realidad. Quizá quienes no están muy conectados son aquellos que lo critican, quienes piensan que viven en una sociedad donde el Estado capitalista existe para servir a los trabajadores.

 

No es justo, además, con el presidente Duque que las críticas se enfoquen solamente en su gestión personal, como si el fuera una rueda suelta o una persona independiente de las condiciones sociales en las cuales se mueve. La decisión de fondo de no soltar un peso de sus ganancias la tomaron los capitalistas. Duque simplemente, así como la mayoría de congresistas, cumplió con sus instrucciones. Nuestros capitalistas, se precian de ser muy católicos y muy devotos -como el ex procurador Ordóñez-, pero aquello de dar de comer al hambriento y dar de beber al sediento es algo que no les gusta mucho: la ganancia es sagrada. Por eso omiten muchos de los deberes de un buen cristiano. La crítica que se enfoca en las características personales del presidente y en su incapacidad de gestión, oculta que el asunto es de sistema y le hace un favor a los capitalistas que aparecen sin responsabilidad alguna. No se cuestiona para nada al capitalismo.

 

Quizá podría criticársele a Duque, desde la perspectiva del propio sistema, que se le fue la mano en obediencia a sus patronos y que las consecuencias podrían terminar afectando a los capitalistas y tener consecuencias electorales adversas, debido al malestar y la protesta de los trabajadores. Además de favorecer a los capitalistas ricos, la labor de un presidente es engañar a los trabajadores, lograr que se conformen con limosnas, engatusarlos; hacerles creer que realmente se preocupa por ellos y que sus prioridades son reducir la pobreza y la miseria, disminuir el desempleo y garantizar derechos. En esto Duque no ha sido muy capaz.

 

Por eso su jefe directo, el presidente Uribe, lo reprende públicamente al tiempo que les recuerda a los capitalistas que quizá es bueno abandonar algunos lujos, sacrificar algunos placeres, para contribuir un poco con los impuestos, dado que el palo no está para cucharas. Es riesgoso para la democracia, dice Uribe el malestar y la protesta de los trabajadores, es decir es peligroso para el dominio de los capitalistas, que es la democracia realmente existente.

 

Duque, de otra parte, también ha demostrado que es muy capaz en la represión de los trabajadores. No es tan bueno en reprimir a los narcotraficantes o a las bandas paramilitares que dominan varias regiones; al fin y al cabo los narcotraficantes son también capitalistas. Pero, nuevamente, es evidente el sesgo de Duque, que responde a los intereses de sus patronos capitalistas: mano dura con la protesta social. Cuándo no se logra controlar por las buenas a la gente, es necesario hacerlo por las malas. La represión sistemática contra toda forma de protesta -sindicatos, maestros, periodistas críticos, defensores de derechos humanos, defensores del ambiente, reclamantes de tierras, etc.-, mediante métodos dictatoriales y salvajes, es algo que viene de atrás y que se ha agudizado durante el gobierno de Duque. La violencia estatal contra la población que protesta se ha evidenciado desde el 28 de abril. El gobierno da carta blanca a la sevicia de la policía. Y luego se extrañan de la reacción violenta de algunas personas cansados del sistemático abuso estatal.

 

Duque representa un Estado cuya función central es garantizar el adecuado funcionamiento del capitalismo, es decir, la explotación de millones de trabajadores para que un puñado de capitalistas se enriquezca. Para hacer esto el Estado capitalista debe realizar algunas funciones, aparentemente, en favor de los trabajadores: servicios de educación, salud, vivienda, cultura, atención a la niñez, subsidios, etc. Estas funciones las realizan incluso los gobiernos de derecha. Esto no es expresión de caridad cristiana o de respeto por los derechos fundamentales: es una necesidad para garantizar que los trabajadores tengan unas condiciones mínimas que les permitan estar disponibles en el mercado para que los patronos los compren y para tratar de evitar que se rebelen. Adicionalmente, el Estado debe promover la idea de una sociedad igualitaria, de libertad y de objetivos comunes. Y si a pesar de lo anterior los trabajadores se quejan y protestan, pues su función es reprimirlos. Duque cumple aplicadamente estas tareas.

 

El proyecto de ley de reforma tributaria, que fue retirado debido a la protesta social, refleja claramente el esquema que utiliza el Estado capitalista para dominar a las clases trabajadoras y favorecer a los capitalistas; por una parte, se presenta como un abanderado de los intereses de los pobres y manifiesta su gran preocupación por las condiciones en las que se encuentran. Para esto ofrece una renta básica, apropiándose de la bandera de sectores progresistas, pero lo hace en forma mezquina. Al tiempo, no toca en serio las ganancias y la riqueza de los capitalistas. La instrucción de los capitalistas es clara: no hay que ceder o simplemente lo mínimo. Y encarga a los funcionarios públicos y a los economistas de buscar razones técnicas. El presidente hizo la tarea juiciosamente.

 

Quizá Duque podría hacerlo un poco mejor; quizá debido a su precariedad intelectual y a sus debilidades como líder no logra obtener los mejores resultados y genera más malestar social del tolerable. Pero las tareas básicas las está haciendo con compromiso patriótico.

 

Un ejemplo de la manera en la cual los economistas están al servicio de los grandes capitalistas lo da Juan Carlos Echeverry, prestigioso y reputado economista, ex decano de economía de la Universidad de los Andes. Echeverry expone, muy seriamente, un argumento técnico, no tenemos plata para una renta básica. “¿Tenemos la plata para aventurarnos en una renta básica? La respuesta es No. Nadie está obligado a lo imposible. Crear una renta básica para los hogares pobres quitando más de la mitad del ahorro del resto de las familias es como quitar dos litros de sangre a un anémico[8]”. De un plumazo esconde que las empresas capitalistas y los capitalistas ricos han ganado durante los últimos años cientos de billones de pesos y que se podría, hipotéticamente, tomar una buena parte de dichos ingresos y riqueza para garantizarle una vida menos miserable a los trabajadores. Los capitalistas no quieren ceder parte de sus ganancias. Y el economista, servil, expone supuestas “razones técnicas” para justificar su mezquindad.

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[1] https://www.facebook.com/watch/?v=3060237170753262

[2]  https://redradiove.com/maduro-denuncia-que-duque-esta-desconectado-de-la-realidad-por-que/amp/

[3] https://www.las2orillas.co/duque-es-como-turbay-pero-peor/

[4] https://www.youtube.com/watch?v=fNIxvqakNso

[5] https://www.youtube.com/watch?v=R8oUiLeUJRM

[6] https://www.larepublica.co/empresas/luis-carlos-sarmiento-angulo-sumo-us3000-millones-a-su-fortuna-2947619

[7] https://elnuevosiglo.com.co/articulos/03-01-2021-en-6155-cayeron-las-utilidades-de-los-bancos-el-2020

[8]  https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/juan-carlos-echeverry/ideas-buscando-su-momento-columna-de-juan-carlos-echeverry-583730

 

Texto tomado del  portal Revista Sur

 

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