El burro hablando de orejas

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Por: Redacción Lado B.

Desde un conocido pasquín uribista, el sancionado y presunto socio de alias “La Gata”, Luis Miguel “El Mello” Cotes, se dedica todas las semanas a difamar a Carlos Caicedo, Gobernador del Magdalena.  No hay más tema para él.  Aún no logra superar la contundente derrota en las urnas que le propinó el líder de Fuerza Ciudadana

Con la falta de sonrojo que caracteriza a los miembros de su clan, Cotes ahora lanza críticas falaces a —léase bien— un supuesto abandono de Caicedo por una UNA VÍA: la que conecta a los municipios de Salamina y El Piñón. 

Vamos por partes:

El clan Cotes dominó el Magdalena por más de dos décadas, ya sea directa o indirectamente a través de sus socios políticos.  Durante ese lapso no hubo una sola obra concreta que al menos mitigara el impacto de la erosión provocada por las aguas del Magdalena en las capas que sostienen la vía, ni siquiera un proyecto en ese sentido fue presentado por los Cotes.  Lo que sí hubo fue corrupción por doquier, especialmente en obras de infraestructura.  El más claro ejemplo de ello es la mal llamada “Vía de la Prosperidad”, la mega obra que precisamente daría alivio al problema de la conexión entre once municipios por los que pasa el río, dentro de los que se encuentran Salamina y El Piñón.  

Como es de conocimiento público, Rosa Cotes y su sobrino “El Mello”, fueron suspendidos y multados por estos hechos que comprometieron casi medio billón del presupuesto nacional y que alargaron la ya vieja tortura de transitar esos espacios.  Pero la cuestión no se queda en el solo hecho de una mega obra inconclusa —ya de por sí muy grave—, sino que ésta, al incluir el levantamiento de una vía dique para garantizar que la obra no fuese afectada por la erosión, inundaciones, sobre todo en épocas invernales, o para no alterar la dinámica fluvial entre el río Magdalena y la Ciénaga, sería el factor que hoy solucionara el quiebre de la carretera y su consecuente afectación en el comercio y el bienestar de la población.  

Al terminar su mandato, los Cotes no habían avanzado siquiera al 30% de la super publicitada “Vía de la Prosperidad”.  A duras penas se entregaron 18 kilómetros de los 52 planeados, y los sobrecostos, solo hasta enero de 2017, ya superaban los 32 mil millones de pesos.

                 Así presentaba Luis Miguel Cotes el proyecto “Vía de la Prosperidad”.

 

No cuenta Cotes que Caicedo recibió el departamento con un hueco fiscal de 275 mil millones de pesos originado en las administraciones pasadas y al parecer por hechos de corrupción.  Ocho años lo administraron los Cotes, y otros tantos, sus socios politiqueros.  ¿Qué podría decir sobre esto el acordeonero que ahora funge como escribidor en un portal de fake news de la extrema derecha?

Tampoco cuenta Cotes que, pese al desfalco recibido, en enero de este año Caicedo extendió la declaratoria de calamidad pública en Salamina-El Piñón y otras subregiones del río, y que además anunció un nuevo convenio con la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres —UNGRD— por valor de 1.377 millones de pesos para apoyar la construcción de un espigón en el sector que comprende a los dos municipios afectados.

Subsanar en meses lo que no hicieron en décadas, y aparte con vacíos fiscales dejados por los clanes corruptos, no es una tarea sencilla ni expedita; es una labor que requiere financiación y extenso trabajo.  Mello, criticar lanzando falacias y calumnias es fácil.  Hablar de orejas siendo el burro, también.

 

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