FRANCIA MÁRQUEZ, LA RAZON NEGRA

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Por: Lucero Martínez Kasab. Magister en filosofía. Psicóloga.

Tenía alrededor de once años, éramos un grupo muy grande en las aulas del colegio, solía sentarme en la última banca pegada a la pared para escapar de la custodia de los profesores; mientras dictaban matemáticas yo, a escondidas, allá en un rincón a la izquierda, pintaba feliz sobre papel pergamino. Desde ahí tenía toda la panorámica de mi curso de modo que un día no perdí detalle de lo que sucedía varias filas hacia adelante: escuché un rumor que fue creciendo entre mis compañeras mezcla de rabia, insultos y risas de pronto, Lucy, se levanta muerta de la vergüenza confesando que ella había sido, que no tuvo tiempo de ir al baño. Le gritaron horrores. Lucy, era la única negra del salón, desde mi puesto le vi su rostro avergonzado partiéndome el corazón su dignidad vuelta trizas, me levanté desde atrás y gritando con todas mis fuerzas arremetí contra esa jauría que se la estaba tragando entera. Lucy no era mi amiga, nunca habíamos compartido directamente nada, pero era un ser indefenso que necesitaba ayuda.
Se me revuelve el mismo sentimiento cuando veo el rostro sereno pero dolido con matices pálidos debajo del color negro de Francia Márquez Mina, candidata a la vicepresidencia de Colombia, al ser atacada por la jauría reaccionaria por su condición de negra, como si eso la hiciera inferior. Sin embargo, la calma me recorre el cuerpo cuando desde su paciencia sale su hermosa voz grave, acompasada, dulce defendiéndose con tanta inteligencia y pasión; me regocija verla espantar a las hienas enseñándoles palabras, nociones de Estado y teorías de la felicidad nuevas desde una altura humana que, si sus atacantes tuvieran una mínima formación ética, se darían cuenta que los inferiores son ellos.

 

Mujer, negra y pobre o negra, pobre y mujer…, imposible priorizar esas tres condiciones amalgamadas en Francia Márquez, tres opresiones, tres luchas por una sola liberación. No nos hemos dado cuenta el hito histórico que representa la llegada de este excepcional ser humano a la vicepresidencia de Colombia. Ella es el llanto de hace quinientos años de los príncipes negros del África despojados de su condición humana por los portugueses para ser vendidos como cosas. Ella es el sudor por donde se iba la vida en las minas y plantaciones de algodón, azúcar y cacao. Ella es la pobreza que hizo rica a Europa a partir del saqueo en América, pero también es la reciedumbre, la voluntad de vivir y una manera de pensar que defiende la vida y la hermandad frente a una oligarquía mundial con una cosmovisión opresora.

 

Europa, principalmente Alemania, Inglaterra, Francia, Italia, Dinamarca y después Estados Unidos se dedicaron a pensar el mundo desde la condición de superioridad que el mal llamado descubrimiento de América –realmente una invasión- les despertó, desarrollando e imponiendo una filosofía de la dominación con la que justificaron el saqueo de un continente inmensamente rico habitado por seres que lo vivían de una particular manera. Una manera que, para los pensadores ingleses, como John Locke, era primitiva porque no era explotadora. Para justificar la propia ambición catalogaron al ser humano como egoísta con Thomas Hobbes, inventándose un tipo de Estado que rigiera la tendencia a la individualidad, al egoísmo y a la guerra que ellos mismos encumbraban y no alrededor del edificante sentido comunitario que le ha permitido al humano vivir durante miles de milenios.

 

Europa y Estados Unidos de América han pensado, formalizado y legislado para sus problemas y sus circunstancias orientados por la condición de saqueadores, acumuladores y dominadores; por eso nunca tuvieron presente las condiciones de América Latina ni la de los oprimidos del mundo donde fueron imponiendo a partir de 1492 con el auge de Europa una manera de pensar, una razón blanca desde la dominación que encubrió la realidad de buena parte de la Otra humanidad. Pensaron, conceptualizaron, legislaron para ellos formando una sociedad que nos la vendieron como la única cierta y posible: difícil, intrincada, sufrida, lenta, imposible. Pero, para ellos fácil, sencilla, rápida y asequible porque hicieron las leyes a su acomodo.

 

En hora buena reciben la región amazónica cercada por la deforestación, los ríos Cauca y Magdalena al punto del estrangulamiento, la biodiversidad toda a Francia Márquez porque, para ella la Naturaleza no es objeto sino sujeto a la que hay que amar y respetar como lo ha hecho toda su vida. Para ella la economía va más allá de las apariencias de las mercancías en el mercado, sabe que debajo ocultan relaciones de explotación y de dominio con huellas de sangre de hombres, mujeres y niños trabajando sin descanso. Ella, víctima de todas las inequidades, sabe que el racismo no es una simple discriminación, es la declaración de inferioridad en los demás de sus virtudes, sentimientos e ingenios catalogándolos como no humanos porque no son idénticos a uno mismo.

 

Por eso Colombia y el mundo que se revela contra una élite nacional e internacional que clasifica a los humanos y los seres vivos en inferiores y superiores ha saltado en júbilo con su designación como candidata a la vicepresidencia porque, es detener la invisibilización de una injusticia provocada por un tipo de razonamiento que el filósofo boliviano Rafael Bautista Segales explica sabiamente: ¨que la víctima no lo es tal porque, es inferior, por tanto, si no obedece a su superior está construyendo su propia aniquilación: una lógica de la inversión¨.

 

Desentrañar cómo se formó una racionalidad blanca a partir de 1492 ha sido uno de los grandes propósitos de la filosofía de la liberación, un movimiento latinoamericano con repercusión mundial, y del pensador africano Achille Mbembe, para pensar el mundo desde la exclusión, pero sin excluir; una razón negra, que hoy personifica Francia Márquez donde existe el Otro bajo el lema de, soy porque eres; una propuesta que apunta a admitir en nuestro mundo al Otro no con la mera teoría sino con la propia existencia.

luceromartinezkasab@hotmail.com

 

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